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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Tres preguntas para Merkozy.

Ignacio Escolar

www.escolar.net

¿Con qué credibilidad exigen Merkel y Sarkozy un nuevo pacto de estabilidad que ponga veto al déficit cuando fueron precisamente Alemania y Francia quienes dinamitaron el acuerdo anterior? El primer pacto murió el 4 de septiembre de 2003, en otro encuentro franco alemán. “Algunos erróneamente ven que el espíritu del pacto es asegurar sólo la estabilidad, pero es también un pacto para el crecimiento”, decía entonces el canciller alemán, Gerhard Schröder, arropado por el presidente francés, Jacques Chirac. Alemania y Francia coincidían en dos cosas: ambas habían incumplido los compromisos de Maastricht, con déficits superiores al 3%; ambas rechazaban como “dogmático” el empeño de apretarse el cinturón. “En este contexto, el énfasis sobre el crecimiento debería ser mayor”, explicaba Chirac. Sería un error pensar que ahora las tornas han cambiado. Siguen exactamente igual: tanto en 2003 como en 2011, los tratados de la UE y su interpretación dependen exclusivamente del interés franco alemán.

¿Con qué autoridad pide Merkozy “respeto” al BCE cuando son precisamente Alemania y Francia quienes pisotean cada día al resto de las instituciones europeas, del Europarlamento a la Comisión? Merkel asegura que los estatutos no permiten al BCE comprar deuda soberana. Es discutible que sea así, y tampoco hay ninguna línea en los estatutos del BCE que permitan a su presidente actuar como si fuese el ministro de Economía de la UE (o el embajador alemán), con poder como para exigir por carta reformas constitucionales urgentes a los países miembros.

Cuando Nicolas Sarkozy habla de refundar Europa, ¿lo hace con la misma voluntad, con la misma credibilidad y con la misma intención con la que hace apenas dos años nos prometió la refundación del capitalismo?

sábado, 22 de enero de 2011

Los de Siempre.

Juan José Millás

EL PAÍS - 21/01/2011

Esto parece un juego de mesa siniestro en el que a medida que avanzas aumentan las posibilidades de caer en la casilla de la muerte, en la casilla de la indigencia, en la de la inmigración, en la de las drogas, en la de la cárcel, en la del paro, en la de volver a empezar... Se da además la circunstancia de que cada uno de los jugadores utiliza un folleto de instrucciones distinto. Este señor de 55 años, por ejemplo, acaba de caer en la casilla del paro, de la que no es previsible que salga en mucho tiempo. Este de aquí también, pero este de aquí es diputado, de modo que el Congreso se hará cargo de sus cuotas de la Seguridad Social hasta que sea menester. ¿Por qué esa diferencia entre unos y otros? Ya se ha dicho: porque no juegan con las mismas reglas. A esta mujer, por poner otro ejemplo, le han caído ocho años de inhabilitación por prevaricadora, pero según su folleto de instrucciones tiene derecho a la protección del partido político al que pertenece. Ese otro individuo es un ladrón, pero juega con una carta secreta por la que le prescriben los robos antes del juicio. Y no nos importa nada, nada, porque en los juegos de mesa jamás llega la sangre al río.


Si la realidad fuera auténtica, y no este sucedáneo, las iniquidades en curso provocarían motines, huelgas, asonadas, revueltas, levantamientos ciudadanos... La realidad artificial, en cambio, produce mayormente resignación, de modo que cuando nos tienden una trampa los jugadores nos culpamos a nosotros mismos de lo ocurrido: esto me pasa por negro, o por pobre, o por ingenuo, o por inmigrante, o por alto, o bajo, o listo, o tonto, o escritor, o fontanero... No sabe uno con qué folleto de instrucciones educar a los vástagos. Es como si el horno viniera con mil normas de uso, todas contradictorias entre sí. El problema es que los que se asan son siempre los mismos.

martes, 18 de enero de 2011

El estado de anomia en España.


El Economista

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra anomia, en la segunda de sus acepciones, como el conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación.

El tono vital de la sociedad española, reflejado en las instituciones, los colectivos de índole diversa, los medios de comunicación o las organizaciones políticas, sindicales o culturales, ofrecen -con escasísimas excepciones- y en la prospectiva del año que comienza, la más exacta imagen de un estado de anomia casi perfecto.

El ciudadano medio se encuentra contemplando la escalada de precios, la permanente reducción del precario Estado de Bienestar español, la carencia en absoluto de perspectivas o de horizontes y las permanentes demandas de mayor degradación económico-social por parte del Banco de España, la patronal o la Unión Europea como algo que entrando de lleno en los terrenos del arcano, de lo inexorable o de lo predestinado es inevitable, inexplicable e ininteligible.

Lo que sucede es que ello es cierto. No yerran quienes tienen la sensación de que nos encontramos en manos del azar, en juguetes del acaso o en víctimas de un caos aleatorio y sin ningún tipo de lógica.

Los discursos políticos, los análisis de los economistas, las editoriales de la prensa o las tertulias radiotelevisivas evaden siempre afrontar el espinoso tema del ¿hasta cuándo? Ningún dato que con algún atisbo de concreción permita avizorar el sentido final de tanto sacrificio para la mayoría y tanto beneficio para la minoría.

Da la impresión de que tanta tabla rasa con los contenidos sociales y económicos de la Constitución son el tributo a pagar a divinidades caprichosas y coléricas que se han instalado de la noche a la mañana.

Ni siquiera cabe autoengañarse con la morfina de antaño: las esperanzas en la Unión Europea.

Ya no existe tal proyecto; nunca ha existido en realidad. Fue el relato cautivador de Sherezade. Solamente queda un atisbo de esperanza: la rebeldía integral.

Julio Anguita. Ex Coordinador General de IU.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El tópico de la mala educación.

Ignacio Escolar

Antes de escandalizarse por los resultados del informe PISA y sentenciar con voz grave una nueva catástrofe nacional, conviene leer los trabajos del catedrático de Sociología de la Complutense Julio Carabaña, uno de los expertos que más sabe sobre este examen mundial a la educación. No se lo van a creer, pero Carabaña es optimista. Contra la opinión establecida, defiende que PISA no nos deja tan mal. “No es que vayamos a la cabeza de los países desarrollados, pero los informes sí demuestran que España se encuentra entre los países desarrollados”, afirma Carabaña. “La proximidad entre países es tan grande que el orden carece de importancia, se parece a la llegada en pelotón en una carrera ciclista”, defiende el sociólogo. “Los alumnos españoles no van a la cola, sino en el grueso del pelotón”.

Cuando se discute sobre educación, y más si el debate se simplifica con los resultados del informe PISA a modo de estadística deportiva, es casi inevitable escuchar tópicos por doquier. Uno de ellos, que la educación en España va mal porque se invierte poco, lo cual es falso. Desde los 70, el gasto por cada alumno español se ha cuadruplicado, y no por ello la educación es cuatro veces mejor; a partir de cierto nivel, el aumento en el presupuesto apenas influye. Otro más: que el éxito o el fracaso de los alumnos es culpa de los planes de estudio; también es falso, por mucho que se hayan demonizado reformas como la LOGSE o la LOE. Si PISA demuestra algo es que no hay una receta mágica. Lo que más influye en PISA –una tercera parte del resultado– es el nivel socioeconómico de las familias. Y para mejorar eso, la clave es “promover una distribución de la renta regional y personal más equitativa”, como manda uno de esos artículos olvidados de nuestra tan homenajeada como ignorada Constitución.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Adiós al sur de Europa.

José Ignacio Torreblanca

El País

Que China está en auge es un hecho sabido. En el año 2000, China era la sexta economía del mundo. Diez años después, ya es la segunda. Y de seguir así las cosas, en 2050 asumirá el liderazgo como primera economía mundial. A largo plazo, los efectos para Europa de este desplazamiento de poder serán profundísimos: si hoy hay siete países europeos entre las 20 economías más grandes del mundo, esta cifra se va a ir reduciendo progresivamente hasta que en torno a 2050 solo queden cuatro, y ninguno de ellos estará entre los cinco primeros.

Para el sur de Europa los efectos son evidentes sin necesidad de acudir al largo plazo. Alemania no solo exporta ya más a China que a España sino que el potencial de crecimiento de esa relación comercial es prácticamente ilimitado en comparación al atractivo que ofrece el mercado español. Por ello, cada vez más, y especialmente como consecuencia de la actual crisis financiera y de deuda, Alemania percibe al sur de Europa como una rémora, y no, como hizo en el pasado, como un aliado estratégico.

La indiferencia hacia el sur de Europa con la que Alemania está gestionando la revisión del Tratado de Lisboa lo dice todo respecto a cuáles son las prioridades de Berlín estos días. El alza registrada por las primas de riesgo de Irlanda y Portugal, también de España y Grecia, prueba que estamos ante un círculo vicioso que se estrecha progresivamente hasta estrangular al sur de Europa: Alemania promueve una discusión sobre un mecanismo de reestructuración de deuda que, lejos de ser un ejercicio teórico o institucional, se acaba convirtiendo, debido al nerviosismo que desata en los mercados financieros, no solo en un factor que justifica la puesta en marcha de ese mecanismo, sino en un elemento más que, a sus ojos, prueba la debilidad del sur de Europa. En definitiva, una profecía autocumplida.

Como consecuencia de la crisis, el sur de Europa no solo despierta cada vez menos el interés de Alemania, sino que, inversamente, sus debilidades llaman cada vez más la atención de China. El compromiso adquirido en Lisboa por el presidente chino, Hu Jintao, de comprar deuda portuguesa para ayudar a un “amigo en dificultades”, sumado a las recientes adquisiciones chinas de deuda española y griega, dejan entrever algo bastante preocupante: que después de haber comprado las materias primas de África a golpe de talonario, los líderes chinos se han fijado un nuevo objetivo en Europa, y se están aproximando a ella por su periferia más débil.

Curiosamente, sin embargo, la crítica recurrente que se hace sobre la deliberada ausencia de condicionalidad política en la estrategia africana de Pekín no puede hacerse en el caso de Europa. Más bien al contrario, si en el continente africano China obvia las cuestiones relacionadas con la democracia y los derechos humanos, en Europa su sensibilidad es exactamente la contraria ya que utiliza sin rubor las palancas de la deuda y la inversión para obtener todo tipo de concesiones políticas, especialmente en materia de derechos humanos. Prueba de ello es la confianza que el Gobierno ha depositado en su petición pública, más bien conminación, a los embajadores europeos en Oslo para que no acudan a la ceremonia de concesión del Premio Nobel de la Paz a Liu Xiaobo. Pekín cruza aquí una evidente línea roja al coaccionar a los europeos de forma tan pública como descarada. Cierto que, hasta ahora, la estrategia de Pekín de sobre reaccionar agresivamente en todo lo relacionado con su soberanía ha funcionado satisfactoriamente.

Víctima del éxito de sus intimidaciones, Pekín no se da cuenta, sin embargo, de que está exponiendo de forma tan flagrante sus inseguridades y debilidades que, en algún momento, los demás van a aprender a explotarlas. Es difícil que Alemania y Reino Unido, con una diplomacia más acostumbrada a las fricciones en materia de derechos humanos, se dobleguen ante las presiones chinas. Pero para los europeos del Sur las cosas son más difíciles, pues juegan entre la supervivencia a corto plazo y la irrelevancia en el largo plazo. Alarmado ante la visión de un Sarkozy que en dos semanas ha dado dos importantes golpes de timón (con Londres en materia de defensa y con Berlín en lo relativo a la gobernanza del euro), en ambos casos sin contar con el sur de Europa, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, ha sugerido crear un directorio o G-6 europeo que agrupara a los seis grandes de la UE. Sin embargo, París, Londres y Berlín ni siquiera han respondido, tan centrados como están en ocuparse de sus propios intereses globales. El sur de Europa debe ponerse a pensar, ya.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Llaves

Almudena Grandes

EL PAÍS 15/11/2010

España es el país de las llaves perdidas. En 1492, los judíos abandonaron Sefarad llevándose las llaves de sus casas, que siguen colgadas hoy en las paredes de hogares de medio mundo. Los moriscos multiplicaron después el número de llaves de Al Andalus, símbolos de amor, y de nostalgia, que no volverían a encajar nunca en cerradura alguna. En los años setenta del siglo pasado, regresaron otras muchas llaves, preciosas e inútiles, en manos de los hijos, los nietos de los republicanos que se las llevaron consigo al exilio. Entonces, los saharauis, abandonados por un Estado que tenía la obligación de defenderlos, cerraron sus casas.

Ellos también han conservado las llaves en su largo y tristísimo exilio argelino. Hasta si no hubieran aprendido a recitar a Lope y a Quevedo en la escuela, si aquí no recordáramos perfectamente a los procuradores por el Sáhara Occidental que se sentaban en las Cortes de Franco, ellas bastarían para establecer la tradición a la que pertenecen. El Derecho Internacional, esa goma elástica que se contrae y se dilata al capricho de los poderosos, ampararía incluso que, como ciudadanos de una colonia cuyo destino no se ha resuelto aún de acuerdo con las recomendaciones de la ONU, los saharauis pudieran seguir considerándose españoles.

En los campamentos de Tinduf, esas llaves nos llaman por nuestro nombre, y nos cubren de vergüenza. Más allá de la injusticia, de la intolerable agresividad marroquí, de sus políticas de segregación y de los intereses económicos que puedan estar en juego, pesa el sonrojo, la abrumadora carga de una culpabilidad objetiva que la diplomacia española pretende resolver mirando amablemente hacia otro lado. Cada vez que veo la sonrisa congelada de la ministra de Exteriores, me pregunto cómo puede seguir teniendo la cara en su sitio, y todavía no he encontrado ninguna respuesta.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Políticas de derecha: no acepte imitaciones.

Isaac Rosa

Público

“Rajoy ha sacado a la luz su agenda oculta y ahora los españoles ya saben que si gobierna algún día España, este país volverá a la caverna.” -Carmela Silva, Portavoz del PSOE en el Senado-

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Tengo una exclusiva periodística y voy a compartirla con ustedes: he conseguido hacerme con la famosa “agenda oculta” del Partido Popular. No me pregunten cómo, pues debo proteger a mi garganta profunda. Lo importante es que la tengo: unos cuantos folios con el programa oculto, inconfesable, ése que los dirigentes populares no quieren concretar, y con el que los portavoces socialistas nos meten miedo.

Se lo resumo: reducción del gasto público, reforma laboral con abaratamiento del despido, aumento de la edad de jubilación, congelación de pensiones, recorte del sueldo de los funcionarios… Un momento, un momento… ¿De qué me suenan estas medidas? ¿Dónde he visto yo esto antes?

En efecto, la política española es así: un partido de derecha que esconde sus propuestas de derecha; y un partido que se dice de izquierda pero aplica una política económica de derecha, y que no sólo no se disculpa sino que encima nos asusta con que viene el lobo.

El mensaje que nos envía el PSOE es simple, y muy eficaz: “Si nosotros hemos aplicado un plan de ajuste de caballo, imagínense de lo que sería capaz el PP”. Y seguramente es cierto, pero el riesgo de un planteamiento así es que los votantes acaben prefiriendo el original a la copia. Y ése podría ser el mejor lema electoral del PP: “Puestos a aplicar políticas de derecha, exija que lo hagan los auténticos; no acepte imitaciones.”

Porque, oigan, que el PP defiende políticas de derecha tal vez asusta, pero no sorprende. Es más: aunque ahora vayan de discretos, hay que reconocerles que suelen hablar clarito. Repaso sus programas electorales, y veo que en 1996 prometieron un plan de privatización del sector público, como en efecto hicieron y a lo grande. O que en el más reciente, en 2008, hablaban de flexibilidad laboral, colaboración público-privada en la gestión de servicios públicos, rigor en el gasto público y bajada de impuestos. Es decir, política de derecha, poca agenda oculta.

Por eso, si el PP gobierna, luego no vale arrepentirse diciendo “si lo llego a saber, no les voto.” Cosa que sí sucede hoy a muchos votantes del PSOE.

domingo, 15 de agosto de 2010

¿Por qué pasó en verano?

EL PAÍS - Tentaciones

Jose Luís Aranda


Dios"- exclama el Rey- "qué penosa es mi vida"

Brotan las lágrimas de sus ojos, se mesa la barba

Aquí acaba la gesta que Turoldo expone

Son las últimas palabras del Cantar de Roldán. El primer testimonio escrito en francés narra la humillante derrota de las tropas del emperador Carlomagno en Roncesvalles el 15 de agosto del año 778. De suceder hoy, 1.232 años después, es posible que muchos de sus conocidos que se encuentren de vacaciones no se hubieran enterado. Podría decirles, parafraseando una pieza que ya es un clásico en este periódico, que pasó mientras usted no estaba. Pero ¿por qué pasó cuando usted no estaba?

Casualidad o no, numerosos hechos históricos de gran relevancia pasaron en verano. En verano comenzó la revolución francesa y acabaron las guerras mundiales (hoy se cumplen 65 años de la rendición de Japón), en verano partió Cristóbal Colón hacia América y llegó el hombre a la Luna, en verano se demostró que la Armada Invencible no lo era tanto y que las tropas napoleónicas también podían perder en Bailén, en verano demostró Léonidas que en las Termópilas eran posibles las defensas numantinas incluso 350 años antes de que los habitantes de Numancia se rindieran a Roma, también en verano...

¿Existen factores que expliquen tanta coincidencia? "Es cierto que existe una cierta correlación, pero yo la relativizaría mucho porque encontramos acontecimientos históricos en todas las estaciones del año", responde Antoni Segura, catedrático de Historia Contemporánea y director del Centre d'Estudis Històrics Internacionals (CEHI) de la Universidad de Barcelona. En general, Segura señala que esa relación se da más claramente "en las sociedades agrarias, y seguramente es más evidente cuanto más se retrocede en el tiempo".


Héroes en espera y emperadores supersticiosos

Retrocedamos pues más de 2.000 años. "En el mundo antiguo la guerra era sobre todo en verano -indica Carlos García Gual, catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid- en las guerras del Peloponeso, que cuenta Tucídides, todas las campañas eran en verano". Un estío, eso sí, que hay que entender en sentido amplio: "Los espartanos invadían el Ática siempre en primavera y se retiraban en otoño", recuerda. Y antes aún, en el mito, la Ilíada describe a las largas esperas de militares, héroes y naves hasta la llegada de los tiempos favorables.

También en La Guerra de las Galias, de César, se da cuenta del movimiento de tropas a partir de primavera, según señala María Paz García-Gelabert, del departamento de Historia Antigua en la Universidad de Valencia, donde impartió durante años la asignatura Guerra y ejército en la Antigüedad. "La dinámica de la guerra se gestaba en el seno de la política durante todo el año, pero los ejércitos se movían a partir de la primavera", aclara la profesora. Lo que nunca olvidaban los romanos, ceremoniosos al extremo en los temas bélicos, era lanzar sus augurios para saber qué días eran fastos y cuáles nefastos a la hora de iniciar una campaña. Augurios, eso sí, que nunca se pedían en invierno...

"El verano tiene la ventaja de que las comunicaciones están más seguras", apunta Antonio Elorza, catedrático de Pensamiento Político en la Complutense de Madrid. Así, la historia avanzó, pero el propio Carlomagno no encontró ningún motivo para guerrear como se había hecho hasta entonces: con el buen tiempo y los pastos rebosantes de comida para las bestias de su temida caballería. Y siglos después, fue un 16 de julio cuando la cristiandad consolidó su posición ante el mundo islámico en las Navas de Tolosa, posición que había perdido el rey Rodrigo 501 julios antes en Guadalete. "El verano ha jugado un papel importante en Europa y América del Norte, pero como gran espacio temporal que comienza en marzo", corrobora Elorza, quien no obstante advierte que "muchas veces no puede establecerse un nexo casual". En definitiva: parece que el buen tiempo ayuda a que pasen cosas, pero que luego se concreten entre la última semana de junio y la última de septiembre, forma parte de un cierto azar.


De la Invencible a la guerra de Afganistán

No se sabe si por azar, pero el caso es que la Grande y Felicísima Armada enviada por Felipe II para invadir la Inglaterra de Isabel I, no encontró en el Canal de la Mancha las condiciones más favorables para su empresa, que fracasó estrepitosamente a principios de agosto de 1588. "Hay unas circunstancias que no se pudieron prever. Algunos hablan incluso de la forma de las mareas, que no facilitaba la estrategia de fondear primero en Flandes, además de que los galeones no eran lo más indicado para unas aguas tan bajas", señala Enrique Martínez, catedrático de Historia Moderna en la Complutense madrileña.

¿Se habla sobre el verano en la extensa tratadística militar moderna? "La estacionalidad de la guerra todo el mundo la conocía, no hacía falta especificar fechas", responde Martínez, profesor de un curso doctoral sobre Organización militar de la Monarquía Hispánica. Entre las principales ventajas señala la facilidad para navegar, la posibilidad de abastecer mejor a las tropas sobre el terreno -"los silos de los pueblos estaban llenos"- y la mayor duración del día además de la escasez lluvias -"es más fácil el desplazamiento, sobre todo de la artillería". En conclusión, "la vida hasta la revolución industrial tenía un ritmo que dependía mucho de las estaciones y en invierno se detenía, porque la actividad agrícola se detenía también".

Una vida pendiente de los ciclos del campo. Suena antiguo, pero es más actual de lo que parece: "Hay sociedades de Asia y África en que el ciclo agrario sigue condicionando mucho. Nadie va a la guerra cuando tiene una cosecha por recoger", indica Antoni Segura, quien cita la ofensiva talibán de este verano como ejemplo. Con los avances técnicos y la profesionalización de los ejércitos es más difícil encontrar factores estacionales en acontecimientos como el inicio de la Guerra Civil, el final de las dos guerras mundiales, la invasión de Polonia por Hitler, la entrada de las tropas soviéticas en Praga o la proclamación de varias independencia africanas y asiáticas, hechos que animaron los veranos del siglo XX. Lo que sí se puede ver en los últimos tiempos en incidentes como el ataque israelí a Líbano en 2006 o la guerra de Georgia en 2008, cuenta Segura, es "la búsqueda de la menor incidencia mediática, del apagón informativo". Ese mismo que hoy, 15 de agosto de 2010, permite detenerse a conjeturar sobre las coincidencias de la historia.

jueves, 25 de marzo de 2010

Abraza la vida.

Este es un anuncio que pretende potenciar el uso del cinturón de seguridad. Desde luego, contrasta con los que vemos a menudo en España, dado que, a diferencia de lo que ocurre aquí, en el anuncio no se observa una sola imagen desagradable. Que tomen nota los de la DGT.

Otra cosa que debo añadir es que el vídeo procede de un lugar en el que residí el año pasado (Condado de Sussex, Reino Unido) y del que no guardo un recuerdo especialmente bueno. Es de justicia reconocer el origen (al menos, del impulso institucional) de este, a mi juicio, buen spot. De seguro, más eficaz que muchos de los que en España vemos.

sábado, 20 de febrero de 2010

Hay que volver mañana

Rafael Reig
Diagonal

En el bar ideal ponen tapas. Fuera de la meseta no y eso produce oxidación moral, convence al cliente de que todo lo que tiene en esta vida lo ha conseguido con su propio esfuerzo. Al final desemboca en el puritanismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y otras catástrofes del alma.

En mi barrio todavía hay buenos bares, pero ahora predominan los sitios de enrollados, que parecen neoyorkinos. Durante los años que viví en Nueva York no puse un pie en ninguno de esos bondadosos establecimientos dirigidos a personas sin mala conciencia. Como los bancos, yo sólo considero solvente al que tiene deudas. Los mejores bares de Nueva York me parecían esos sitios con una puerta discreta y espesa tiniebla en el interior, bares para bebedores solitarios, pero tenaces, que huyen por la mañana de la luz del día para beber en silencio.

Cada vez hay más bares de enrollados, comida étnica, cafés alternativos, sitios donde todo el mundo se parece y tiene la misma edad y hasta la misma ropa. Son una epidemia. Para acogerse a sagrado, aún quedan los tradicionales bares madrileños. Son todo lo contrario: reúnen a los que no acabarían juntos jamás en ningún otro lugar del planeta, personas que nada tienen que ver entre sí: el abogado del cuarto, el fontanero, la maruja ludópata, el yonqui sonámbulo, la pareja que no para con las manos bajo la ropa, el tipo que premedita un crimen o un soneto y esa mujer del fondo, la que podría arruinar mi vida en cuanto ella se lo propusiera.

Los enrollados, en cambio, van a bares para ver sólo a gente como ellos. Idénticos unos a otros en su originalidad creativa y en su necesidad de librarse de la mala conciencia. Es incomprensible: pero es así. Los demás nos alegramos de llegar al bar y ver gente que no se parezca en nada a nosotros. Qué alivio. Por fin. Qué oportunidad de ser otro. Cualquier otro.

Los bares tradicionales de Madrid son como la ciudad: promiscuos. Como nosotros.

Quedan miles todavía, por fortuna. Algunos buenos bares de mi barrio son: el Exprés de Ana y Pedro, en San Bernardo con Noviciado. El Cabreira, en Ruiz y, un poco más arriba, el legendario Andino, donde llevo bebiendo más de 30 años. El Compañeiro, en San Vicente Ferrer, Hay que volver mañana donde mi hija ha hecho la mayoría de los deberes. Las Bodegas Rivas, en Palma; el Okayama, en Carranza; el imprescindible Maracaná, en Olavide, con su parte de atrás, donde jugamos al ajedrez. Escribo en la barra, hablo con Pedro sobre la cuenca minera, leo la prensa, miro a las mujeres, me como todo lo que me pongan de tapa y pienso en mi vida en tercera persona, con indiferencia y sin melancolía. Nada conocido provoca más adhesión a la realidad.

En estos bares, a la hora del vermú, un relámpago de felicidad repentina sobrevuela la barra; aletea junto al grifo de cerveza, se eleva hacia el calendario de pared y sale en seguida por la ventana sin mirar atrás. No da tiempo a capturarlo. Por eso hay que pedir otra y volver al día siguiente.

martes, 22 de septiembre de 2009

Simplificación

Almudena Grandes
El País
El final de las vacaciones ha traído consigo una radical simplificación de los diagnósticos sobre la situación económica. Aquella crisis que hace no tanto requería, en la opinión de los expertos, un enfoque novedoso y creativo, capaz de aportar soluciones inéditas a una emergencia nunca vista, sólo podrá resolverse, según la actualizada opinión de los mismos expertos, machacando a los trabajadores. Lo dicen los economistas, los analistas de mercado, los editoriales de la prensa especializada y, por supuesto, los banqueros. Uno de ellos especificó hace unos días, con una chulería muy desagradable, pero comprensible, que si no se toman medidas como la flexibilización del despido, los mileuristas dentro de poco serán ochocientoeuristas. ¿Se acuerdan de cuando Sarkozy decía que el modelo capitalista había caducado? Seguro que sí, porque no hace tanto tiempo. En aquella época, hace un año escaso, Díaz Ferrán, que sigue siendo el presidente de la patronal, advertía que era necesario abrir un paréntesis para replantearse ese mismo modelo. ¿Qué queda hoy de aquel espíritu, que proclamaba la necesidad de cambiar hacia un sistema que acabara con la especulación, permitiendo un reparto más equitativo de los beneficios? Nada. La flexibilización del despido se ha convertido en la única receta, la indiscutible solución, la purga de Benito de la economía española.
La chulería de los banqueros es comprensible porque son ellos, entre otros especuladores, los que provocaron esta crisis, los que la alimentaron, los que acapararon las ayudas estatales, los que paralizaron la actividad económica negándose a dar créditos y, en consecuencia, los que han conseguido hacerse más ricos mientras todos los demás nos hacemos más pobres. Es como para echarse a temblar. Si le cogen el tranquillo, vamos a tener una crisis cada 10 o 15 años.
[Añadido: ¿Y no es precisamente eso lo que ha ocurrido desde la implantación del capitalismo, antes a escala nacional y ahora a escala mundial?]

jueves, 19 de marzo de 2009

¿Es inmune el PP en las urnas a las denuncias de corrupción?


La Comunidad. El Patio del Congreso. www.elPaís.com
05 Mar 2009

Dos diputados de grupos de la izquierda lanzan estos días una constatación provocadora y basada en precedentes:
Las denuncias de corrupción terminan perjudicando a los partidos de la izquierda, incluso aunque afecten al PP. O sea, terminan por volverse contra el PSOE.

Por ejemplo, cuantas más denuncias hay contra Fabra más amplía sus mayorías absolutas.

El "caso Naseiro" no afectó al PP en las urnas en su momento.

Y las denuncias de estos días no han tenido ningún efecto en contra del PP en las elecciones del domingo [por el domingo 1 de marzo].

Explican que el votante del PP termina por acudir a votar, oiga lo que oiga, porque tampoco tiene otra opción a la que dar su voto. Las denuncias de corrupción le hacen menos daño.

El votante de izquierda, en cambio, se deja llevar por la sensación de que todos los políticos son iguales y, en todo caso, prefiere quedarse en casa. Tiene mayor sentido crítico.

Si además las denuncias se refieren a corrupción urbanística, en plena crisis, hay ciudadanos que consideran que se pretende frenar el desarrollo económico de una determinada zona. Explican que las continuas denuncias de corrupción urbanística y vulneración de la ley de costas en la zona de Levante no perjudicaron al PP, precisamente por eso.

¿Tienen razón estos diputados?

En todo caso, un miembro de la dirección del PP asegura que el caso Correa no les ha hecho ningún daño en las elecciones porque con su estrategia han conseguido que cale la idea de que eran víctimas. “Casi hemos dado pena y hemos logrado neutralizar el efecto de la investigación de Garzón”, añade.

martes, 10 de marzo de 2009

Lenguas

Javier Ortiz
Público
Un político extranjero de habla hispana fue invitado en Madrid en tiempos de la Segunda República a presenciar un debate que se celebraba en el Congreso de los Diputados. Llamó su atención el brillante y certero uso de la lengua castellana que mostró uno de los oradores. No le fascinó tanto el contenido de lo que decía sino lo bien que lo expresaba. “¿Quién es ese parlamentario?”, preguntó. Y le informaron: “Es Telesforo Monzón, nacionalista vasco”.

Conocí fugazmente a Monzón en San Juan de Luz, en el País Vasco francés, a finales de los años sesenta. No recuerdo si hablaba mejor o peor. A cambio, puedo certificar que otro nacionalista vasco, Carlos Garaikoetxea, es uno de los poquísimos políticos de por estos lares –y los he conocido a cientos– a quien he oído expresarse en lengua castellana ateniéndose a la gramática, respetando el diccionario y fijando con exacta precisión su pensamiento. Luego cada cual decide si está muy, poco o nada de acuerdo con lo que defiende, pero por lo menos le ahorra tener que abrirse paso a través de una selva de incongruencias y tópicos manidos.

Hay en la Villa y Corte (y en sus muy amplios aledaños) un montón de políticos y de sedicentes líderes de opinión que se pasan el día mostrándose heridos en el alma por las supuestas afrentas que los nacionalistas llamados “periféricos” infligen a la lengua española. Lo chocante es que formulan sus quejas en un castellano garrulo, balbuciente y torpe. Si su pretendido aprecio por la lengua española fuera real, no la maltratarían de modo tan grosero.

La explicación es sencilla: simulan que se refieren a los idiomas, pero sólo están haciendo agitación política. Paupérrima, por cierto.

lunes, 16 de febrero de 2009

Mano de Obra = mercancía (ahora ya sin tapujos)

Cuando te echan a la puerta del trabajo

Agentes privados entregan en mano las cartas de despido
GUSTAVO FRANCO
Público

El nuevo año comenzó mal para el personal de la fábrica de Pirelli en Manresa. El 21 de enero una docena de guardias privados se apostaron en la entrada de las instalaciones para entregar en mano a 257 empleados la carta de despido sin dejarles entrar.
Una práctica más propia de una película en blanco y negro que de las relaciones laborables del siglo XXI. La excusa de la empresa es que se querían evitar incidentes, pero los trabajadores no lo ven de la misma manera.
"No había condiciones para prever ningún problema", asegura Santiago Vidal, delegado sindical de CCOO. La negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) se inició en octubre, cuando en los Estados Unidos caía el dominó de bancos. Hasta que el 19 de enero, el 70% de la plantilla lo aprobó mediante referendum. Pero la crispación "llegó con la presencia de los seguratas", explica Emilio Ureña, de UGT. Habían aceptado en compensación 55 días por año y 51 mensualidades para los que abandonaran.

El día 21 y los siguientes la frustración devino en rabia. "La gente volvía llorando por la humillación, con el bocadillo debajo del brazo dispuestos a trabajar; ni siquiera nos permitieron la entrada", asegura indignado Luis, uno de los que se encontraba en la lista que los directivos entregaron a los guardias para que negaran el ingreso a los afectados por el recorte. Una docena de hombres "no armados", según dijo la multinacional italiana, aunque hubo quienes vieron porras, que en todo caso no se sacaron.
Salvaguardar las instalaciones
"Se contrató a una empresa que trabaja con la firma desde hace años y ofrece todas las garantías", manifestó un portavoz de Pirelli, porque "era prioritario salvaguardar las instalaciones y el personal". Según los trabajadores, uno de los despedidos intentó colarse y fue reducido por los guardias.

"Lógicamente, las relaciones laborales se verán afectadas para los que se queden", apunta Fernando Barbancho, jefe de estudios en Relaciones Laborales de la Universidad Barcelona.
Para el académico, el personal fue tratado "como un recurso material, no humano, menospreciado como persona". Este tipo de actuaciones ni siquiera es materia de estudio, porque "no es común". Barbancho destaca que "la forma del comunicar el despido no tiene nada que ver con la crisis, es una decisión de la empresa".

La única reacción de la Generalitat fue una llamada a la factoría de neumáticos expresando su malestar. "Hay mejores maneras", manifestó la consellera Mar Serna.

lunes, 2 de febrero de 2009

Esta "vuelta al cole" no la anuncia el Corte Inglés

Vuelta a la escuela en Gaza. Las tarjetas que figuran sobre las mesas contienen los nombres de los niños asesinados por el ejercito israelí.

domingo, 25 de enero de 2009

Crisis (II). El Amero o el fin del Dollar

Si buscamos en YouTube la palabra Amero, veremos que aparecen decenas de referencias de vídeos relacionados con este término. Desde hace algunos meses, no han hecho sino multiplicarse los rumores sobre el fin del Dollar y su sustitución por una nueva moneda que sería común a Estados Unidos, Canadá y Mexico. Los documentos que pululan por la red sitúan la puesta en marcha de esta nueva moneda, el amero, entre febrero de 2009 y enero de 2010. No es que sea partidario de creer en rumores sin confirmación, pero ¿y si es cierto lo que afirma este hombre?




En este otro vídeo (quitando la última parte, que parece más la obra de un "iluminado" que otra cosa cuando habla del gobierno mundial), periodistas americanos pertenecientes a medios tan importantes como la CNN hablan por primera vez en público de un supuesto proyecto implementado por las élites de Estados Unidos, Canadá y México, que tendría como objetivo crear el equivalente a la Unión Europea en norteamérica.


miércoles, 21 de enero de 2009

Contra el Proceso de Bolonia

Javier Ortiz
Publico
27 Nov 2008

Hay una creciente protesta estudiantil contra el acuerdo firmado en Bolonia en 1999 por los ministros de Educación de la Unión Europea para crear un Espacio Europeo de Educación Superior. Es el llamado proceso de Bolonia. El estudiantado acusa a los autores de esa iniciativa, dicho pronto y por la brava, de haber sustituido su cerebro por un monedero. Los ministros pretendieron que querían ajustar los estudios universitarios “a las demandas sociales”. Los críticos responden que confundieron las demandas sociales con las exigencias delcapitalismo. Y vaya que sí.

De las protestas universitarias “contra Bolonia” hay dos aspectos especialmente gratificantes.
El primero es el hecho mismo de que se produzcan: demuestran que en la Universidad actual sigue habiendo focos vivos de rebeldía y de insumisión. (Tampoco es que en los 60 hubiera de entrada mucho más, digan lo que digan ahora los vendepeines del 68, tantos de ellos burdos maquilladores de su propia mediocridad juvenil).

Lo segundo que atrae del movimiento estudiantil de ahora es su crítica de la galopante mercantilización de las carreras docentes, cada vez más orientadas a inculcar a los universitarios tan sólo los conocimientos necesarios para ser útiles a la empresa que los utilice en su día, si alguna se digna reparar en ellos y sacarlos del paro. Pretenden colocarles anteojeras, como a los burros, para que no vean de la realidad sino lo que se requiere para contribuir a la producción y, ya de paso, para que se abstengan de mirar lo ircundante, no vaya a ser que se les ocurra asustarse con la visión del conjunto.Pero algunos se empeñan en pensar. Hay humanos que siguen teniendo ese viejo vicio.

lunes, 19 de enero de 2009

"No nos abandones"

José Saramago
cuaderno.josesaramago.org

Va el título en castellano porque así fue dicha la frase. Este escrito también podría llamarse “Los silencios de Marcos”, lo que aclararía todo. La prosa de hoy se refiere al mítico, aunque muy real, subcomandante. A pocas personas ha admirado tanto en mi vida, de poquísimas he esperado tanto. Nunca lo he dicho por la simple razón de que estas cosas no se dicen, se sienten y por ahí se quedan. Cuestión de pudor, parece. Cuando los zapatistas salieron de la Selva Lacandona para llegar al Zócalo después de haber cruzado medio México, yo estaba allí, uno entre un millón. Conocí la exaltación, el pulsar de la esperanza en todo el cuerpo, la voluntad de mudar para convertirme en algo mejor, menos egoísta, más capaz de entrega. Marcos habló, nombró a todas las etnias de Chiapas, y para cada una fue como si las cenizas de millones de indios se hubiesen desprendido de los túmulos y otra vez reencarnado. No estoy haciendo literatura fácil, intento, inhábilmente, poner en palabras lo que ninguna palabra puede expresar: el instante en que lo humano se convierte en sobrehumano y, a la vez, regresa a su más extrema humanidad.

Al día siguiente, en el campus modesto de una facultad universitaria, hubo un acto público que reunió a varios miles de personas y ahí se habló del presente y del futuro de Chiapas, de la lucha ejemplar de las comunidades indias que soñaba ver extendida un día a toda América (tranquilícense los timoratos, no sucedió). En la tribuna estaban, entre otros, Carlos Monsivais, Elena Poniatowska, Manuel Vázquez Montalbán, yo mismo. Todos hablamos, pero lo que la gente quería era oír a Marcos. Su discurso fue breve, pero intenso, casi insoportable para el sistema emotivo de cada uno. Cuando todo terminó fui a abrazar a Marcos y entonces él me dijo a oído, con voz casi susurrada: “No nos abandones”. Le respondí en el mismo tono: “Tendría que abandonarme a mí mismo para que eso sucediera”. Desde entonces, nunca más lo he vuelto a ver.

Pensé, y lo dije, que Marcos debería haber hablado en el Congreso. Por decisión de la “comandancia” intervino la comandante Esther, y lo hizo admirablemente. Conmovió a México entero, pero, repito, a mí entender, era Marcos quien debería haber hablado. El significado político de una intervención suya culminaría de manera más eficaz la marcha zapatista. Así pensaba y así sigo pensando. El tiempo ha pasado, el proceso revolucionario ha cambiado de rumbo, Marcos salió de la Selva Lacandona. Durante el último año Marcos ha guardado un silencio total, nos dejó huérfanos de aquellas palabras que solo él sabe decir o escribir. Sentimos su falta. En el día 1 hubo en Oventic un encuentro para celebrar y recordar el inicio de la revolución, la toma de San Cristóbal de las Casas, los altos y bajos de un camino difícil. Marcos no fue a Oventic, no mandó siquiera un mensaje, una palabra. No lo entendí y sigo sin entenderlo. Marcos, hace pocos días, anunció para el año que entra una nueva estrategia política. Ojalá, si la antigua ha perdido las virtudes. Ojalá, sobre todo, que no vuelva a callarse. ¿Con qué derecho lo digo? Con el simple derecho de quien no abandonó. Sí, de quien no abandonó.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Los amos del mundo (ojo, escrito en 1998)

Arturo Pérez Reverte
Publicado en el País Semanal en noviembre de 1998
Usted no lo sabe, pero depende de ellos.
Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de un supermercado, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una escopeta recortada a volarles la cabeza, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo.
Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan.
Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo.Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas.
Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no.De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.
Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.
Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.Eso es lo que viene, me temo.
Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.