domingo, 4 de febrero de 2007

Hasta la Próxima Manifestación

Con la celebración de la manifestación de ayer en las calles de la capital quedaron patentes varias cosas:

- Las 2 Españas siguen existiendo.

- La política española está enferma. Sufre de un síndrome que la convierte en una continua guerra de cifras y lemas, en lugar de ser lugar para discusión argumentada de ideas y planteamientos diferentes.








La manifestación celebrada el sábado por la tarde en Madrid puso de manifiesto algo que no pocos politólogos y sociólogos afirman: el enfrentamiento entre las dos Españas sigue vivo, y no parece que vaya a desaparecer a corto plazo. Unos dirán que es culpa del PP, que con la política de crispación que ejerce diariamente, lo único que se puede conseguir es que cale en la sociedad (sobretodo en la parte que comprende el electorado votante del PP) un sentimiento de ansiedad y de radical repulsa contra el otro bando político. Otros, sin embargo, afirmarán que el causante de todo esto no es otro que Zapatero, que con cada paso que da está destrozando esa gran nación, una, grande y libre, que siempre ha sido y será España.

No parece fácil encontrar un modo por el que solucionar este asunto. Más aun, cada día que pasa parece avanzar un paso hacia peor. Y no creo que sea culpa de unos o de otros, seguramente será culpa de las 2 partes. Pero lo que sí está claro es que la forma de hacer política hoy en día en nuestro país, no ayuda a cambiar la situación. Cada día avanzamos más hacia un modelo en el que lo único que importa en el escaparate político son los lemas, las cifras y las palabras vacías. Ya no se discute de cosas concretas, relevantes, en las que haya que calentarse la cabeza para lograr expresar las ideas de cada uno.

Nos refugiamos en esa batalla dialéctica de patio de colegio, simbolizada por las infantiles intervenciones de Rajoy y Zapatero, entre otros líderes políticos. Y lo malo es que nos refugiamos en los líderes políticos para decir que la culpa de la mala política que se hace aquí y ahora es suya y solo suya. Pues no, mire, si estos dirigentes hacen el estilo de política que están haciendo es porque su electorado y el resto de la sociedad se lo permiten. Tras la manifestación de ayer, la cual dio lugar a un nuevo juego de cifras para ver quién la tiene más grande, hubiese sido (y es) una buena ocasión para llevar a cabo una movilización para reclamar información veraz y fin de la demagogia, tanto en la puerta de la Comunidad de Madrid (la cual cifró la asistencia a la manifestación en 1,5 millones de personas), como en la Delegación del Gobierno (181.210 manifestantes). Basta ya de este juego de cifras.

Por otro lado, la crispación no hace sino enloquecer a las masas, como vimos ayer claramente. Señores del PP, señores del Foro de Ermua, señores de la AVT, ¿qué pintan las banderas de España en su manifestación? (no digamos las banderas franquistas, falangistas y demás) ¿Acaso se proponen hacernos creer que los únicos españoles son ustedes? No es que yo me crea un nacionalista español y reivindique mi derecho a un trocito de patria, pero lo que sí creo es que no tiene nada que ver el supuesto objetivo de la manifestación (“No a la negociación con ETA”) con la puesta en desfile de tanto símbolo de los que se hacen llamar representantes de la “verdadera España”. Si ustedes lo que quieren es sacar a la calle sus viejos modelitos, háganlo, pero cambien el lema y pongan uno de acuerdo con lo que en verdad quieren.

¿Qué queda hoy de “Vientos del pueblo”, aquel poema de Miguel Hernández? Poco, ciertamente poco, si sólo miramos lo que sale en la televisión o escuchamos por la radio. Pero yo me esfuerzo en creer que hay algo más allá que eso que vemos, y que sí que podemos llevarnos bien. Porque quiero creer que es mucho más lo que nos une que los que nos quieren separar, sólo es cuestión de pensar un poco... hasta la próxima manifestación.

2 comentarios:

♥ Cristina ♥ dijo...

me parece muy interesante tu blog, un saludo!

Anónimo dijo...

Gracias, el corto que tienes en tu blog me ha gustado